Entre Home Office y oficina: un modelo necesario

Adaptarse no ha sido sencillo. No obstante, durante la pandemia, los aprendizajes respecto al Home Office fueron diversos. Este esquema permite aumentar la productividad, disminuir costos en las compañías, mejorar la satisfacción laboral, así como reducir tiempos y gastos en traslados del personal. Sin embargo, la contraparte incluye jornadas extendidas, probabilidad de caer en la rutina y falta de espacios físicos de interacción.


El mundo corporativo se alteró y con ello la manera de alcanzar resultados. Es momento de transitar hacia una forma de trabajo madura donde el equilibrio entre el cumplimiento de objetivos y la calidad de vida es factible pero sobre todo, es una respuesta a la reapertura de la economía nacional.

Modelo híbrido de trabajo


Las organizaciones en México requieren hallar un punto intermedio que conjunte lo destacado de cada dinámica. Generar un modelo híbrido es la propuesta a las exigencias del mercado y de los colaboradores; incluso, de acuerdo con una encuesta nacional de OCC del COVID y la adaptación de las empresas, 69% de los mexicanos prefiere un plan mixto de asistir a la oficina y laborar en casa. Ponerlo en práctica demanda un método ordenado.


Balancear eficiencia y bienestar es un ejercicio complejo. Existen muchas aristas. Lograrlo resulta un paradigma entre el Home Office y la oficina que involucra “estructurar la flexibilidad”. Ahora bien, ¿cómo materializarlo? Incorporar los siguientes elementos facilitará su implementación:


  • Reglas claras

Confiar en la buena voluntad de los empleados no es suficiente; definir lineamientos es prioridad. Hay que fijar la guía de comportamientos esperados y mostrarla transparentemente. Hacerlo regulariza actividades, previene ambigüedades y clarifica las expectativas de cada individuo. Crear un marco de lo permitido genera las mismas condiciones para todos donde la corresponsabilidad es explícita.

Precisar un calendario alternado con los días de asistencia a las instalaciones, instituir horarios asegurando la disponibilidad sin exceder el número de horas laborales y priorizar el enfoque al cliente son algunos de hitos en el funcionamiento del esquema mixto. Es forzosos incluirlos en las normas.

  • Espacios colaborativos

Es conveniente considerar lo escrito por Margaret Carlson y Chris Musser en el newsletter de Gallup: “los empleados han rediseñado sus puntos de vista sobre el lugar de trabajo: cómo influyen en su bienestar, cómo quieren interactuar con sus compañeros y qué tanta flexibilidad esperan de sus empleadores”; por lo tanto, no se trata de decidir entre el hogar y la oficina, sino de construir espacios colaborativos; mejorando los encuentros del equipo en diferentes sitios virtuales y físicos.


Los primeros utilizan de herramienta la tecnología y deben establecerse con frecuencia moderada; mientras que los segundos implican repensar la distribución de zonas al interior de los edificios. Por una parte, lugares aislados que faciliten la concentración y por otra, escritorios compartidos para fomentar la convivencia inter-áreas y el intercambio de ideas. Es decir, espacios en función de la necesidad del momento, no definidos por el puesto.


  • Objetivos específicos y medibles

Potencializar la productividad obedece a la certeza del rumbo que se persigue. Es esencial conocer cómo se contribuye a las metas generales a través de la asignación de objetivos personales, pues son el instrumento idóneo que verifica el rendimiento de la gente. Al final, el éxito se refleja en la simplicidad de si se efectuó lo acordado.


Es indiscutible contar con un esquema de evaluación de desempeño. Medirá el grado de avance de la estrategia y visibilizará la contribución por colaborador; por lo tanto, la fiscalización de tiempos no es necesaria y los individuos se autogestionan como mejor conviene a sus intereses sin desatender a sus clientes.


  • Seguimiento y comunicación

Monitorear de forma constante es la clave para garantizar llegar al punto deseado. El seguimiento es periódico. Esperar la evaluación de desempeño con el propósito de conocer el progreso es un error, elimina la posibilidad de atacar obstáculos críticos y dificulta la intervención ante los cambios en el entorno.

Integrar conversaciones semanales ayuda a identificar aquello que no funciona y a reajustar en la marcha. Asimismo, dirige al grupo en la calibración entre la operación y la visión de la empresa. En consecuencia, cumplir los indicadores es un tema causal y no accidental en cual predomina el pensamiento de resultados.


La comunicación clara y oportuna es el eje rector. No se puede concebir un modelo híbrido sin un intercambio reiterado de avances, pero también de apertura a la retroalimentación y de confianza para levantar la mano cuando se requiere apoyo. Si bien comunicar se vuelve una acción asincrónica, en las reglas del juego se plasman medios y lapsos de respuesta; por ende, el no coexistir en un sitio físico no impide diálogos enriquecedores y resolución de conflictos.


  • Plan de continuidad operativa

Es imperativo formular un plan capaz de proteger la operación bajo los estándares de la seguridad de la información. Hay que identificar los procesos, las herramientas y los mecanismos sustanciales para anticiparse a las eventualidades relacionadas con cada puesto y función. Concebir el soporte remoto como cuestión resolutiva y efectiva.


  • Liderazgo comprometido

El papel de liderazgo es crucial. Son los líderes quienes enfrentan en mayor medida los problemas de la situación actual. Abrir su mente a maneras de liderar poco exploradas es su responsabilidad. Los tiempos de crisis son tiempos de liderazgo. En la cultura laboral híbrida, más que nunca, deben guiar y desarrollar capacidades en pro del negocio dentro de un contexto ambiguo; reorganizar para optimizar recursos. Son el soporte.


El artículo de Gallup titulado “What Employees Need From Leadership Right Now”, menciona que si los líderes tienen un camino claro hacia adelante, los seres humanos son increíblemente resilientes. Entonces, proponer alternativas, dirigirse bajo los valores organizacionales e informar las decisiones significativas son parte del compromiso con el personal a su cargo, mismo que demanda flexibilidad en la reciprocidad de resultados. Este convenio voluntario envuelve un esfuerzo extra por salir triunfantes de la tempestad sin descuidar el bien del equipo.


Momento de reflexionar


Frente a una sociedad heterogénea con miedos que afectan su salud física, mental y económica, brindar la opción de mediar el trabajo entre la casa y la oficina da la tranquilidad imprescindible para incrementar la productividad reduciendo los costos. La realidad que se vive lleva a reflexionar alrededor de cómo pueden ser las cosas mejores al reactivar el país, disminuyendo los temores y aprovechando el capital; donde las prioridades empresariales demandan agilizar la economía y las individuales un enfoque de bienestar.


Adaptarse al cambio conlleva acomodar en pro de los números. La libertad de pensamiento es válida, aunque no debe impedir visualizar posibilidades. Hay que evitar excusas, moverse hacia las tendencias inteligentemente y materializar el aprendizaje de los últimos meses con la finalidad de edificar un sistema laboral más fuerte. Las ventajas del esquema mixto son posibles en medida de la colaboración y la determinación de dinámicas con bases sólidas y estructuradas. Es una necesidad repensar modelos nuevos de trabajo.


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