• Melissa Chávez

Expectativas en equilibrio


Todos conocen la expectativa, ya sea porque los ha hecho sentirse felices o desafortunados, pero todos los seres humanos en algún punto de su vida personal, laboral, social o familiar se encuentran en conflicto entre sus propias expectativas y las de los demás.


Si bien, las expectativas no siempre se van a cumplir, es importante aprender a alinearlas en las organizaciones para encontrar el equilibrio perfecto entre resultados y satisfacción personal.


¿Pero qué es la expectativa y de dónde viene? La palabra "expectativa" significa "esperanza de que ocurra algo". Sus componentes léxicos son: el prefijo ex- (hacia fuera), spectare (contemplar, ver detalladamente), más el sufijo -tivo (relación activa o pasiva).


La expectativa es intrínseca a la motivación por hacer o no hacer algo y esta relación afecta o ayuda en la vida laboral. El psicólogo canadiense V. Vroom propuso una teoría en la que indica existen 3 factores de la motivación humana en el trabajo: Expectativas + Instrumentalidad + Valencia.


La instrumentalidad refiere a la probabilidad percibida de que el desempeño conduce a la recompensa y la valencia está asociada con aquello que valora cada individuo; mientras que las expectativas pueden ser intrínsecas como la satisfacción, felicidad, sensación de cumplimiento o extrínsecas como reconocimiento, salario, ascenso o días libres.


Cuando una empresa no cuenta con un plan de carrera, hay falta de liderazgo o el clima laboral no es el esperado y el colaborador anhela lo contrario, esto conduce a una expectativa fallida. Un cúmulo de ellas puede ser o no el determinante para que la productividad baje, terminar una relación laboral o simplemente que exista desmotivación en trabajo.


No hay que desanimarse, siempre hay una solución y no, no es dejar de tener expectativas, sino permanecer realistas. ¡Ojo! No pesimistas. Se requiere desarrollar resiliencia cuando las expectativas no se cumplen. Ya que si no se están cumpliendo seguramente no se han planteado de una manera correcta, así que no hay que paralizarse.


Para lograr un equilibrio, es necesario un ejercicio de introspección, bajar todas las expectativas que se tienen sobre terceros y colocarlas en lo individual. Hay que desear ser aquella persona íntegra, perseverante, valiente, atrevida, innovadora, comprometida con su persona y con su trabajo de manera tal, que se logre, a través de superar las expectativas de los demás y comenzar a cumplirse aquellas que, muy en el fondo, se tienen con uno mismo.


Como líderes de empresas, resulta indispensable hablar sobre las expectativas que se tienen de cada uno de los miembros del equipo, de manera que todo sea claro y transparente en favor de un trabajo más fluido, armonioso y en beneficio de la compañía; evitando así generar frustraciones que podrían prevenirse a través del dialogo y la cercanía.


La tarea no es fácil, pero cuando las energías comienzan a bajar, se puede recordar lo que la periodista Margaret Mitchell dijo: “La vida no está obligada a darnos lo que esperamos, depende de tu valentía”.


¿Y tú vas a seguir esperando o vas a hacer algo para cambiar?


  • Lawler III, E.E., y Suttle, J.L. (1973). Teoría de la expectativa y comportamiento laboral. Comportamiento organizacional y desempeño humano, 9 (3), 482-503

  • http://etimologias.dechile.net/?expectativa#:~:text=EXPECTATIVA,(relaci%C3%B3n%20activa%20o%20pasiva).

26 vistas